En 1826 nacía Charles Frederick Worth, tras 13 años comenzaría en Londres como aprendiz en una empresa de paños, Swan & Edgar. Cautivado por la moda emigraría a París donde conocería a su futura mujer mientras estaba empleado en la mercería Gagelin-Opigez, y fue gracias a ella que se dieron a conocer los patrones de Worth entre las damas de la alta sociedad.
A su vez su discreción y afán por proteger sus creaciones del espionaje industrial dio lugar a que se comenzara a hablar de alta costura y se crearan las primeras etiquetas comerciales.
Sin duda un hombre que marcó un antes y un después en el mundo de la moda, y sin el cual ahora no podríamos disfrutar de tan maravillosos espectáculos.
Esto si era alta costura y no la burla que se nos presenta hoy día.




